
Cytocarpa procera. Anacardiaceae
Chupandilla
Cytocarpa procera. Anacardiaceae
Sinonimia popular.
Estado de México: chucum-pum; Michoacán: chucumpuz, chupandia; Nayarit: chocote, puei (cora).
Botánica y ecología.
Árbol de 6m de altura o más alto, cubierto con vellos. Las hojas parecen plumas; tienen un soporte que las une a los tallos, alados. Presenta racimos de flores blancas. Los frutos están cubiertos de pelos y miden 2cm de largo. Originario de México. Habita en climas cálido, semicálido, semiseco y templado, entre los 600 y los 1100msnm. Planta silvestre, asociado a bosques tropicales caducifolio y subcaducifolio, bosque espinoso, bosque mesófilo de montaña, bosques de encino y de pino.
Etnobotánica y antropología.
Se usa comúnmente en el Estado de México para resolver trastornos del aparato digestivo, tales como diarrea rebelde y disentería. La corteza es la parte de la planta que más se utiliza. Preparada en cocimiento junto con cuachalalate (Amphipterygium adstringens) se emplea para lavar heridas y llagas, y para lograr una cicatrización más rápida; administrada por vía oral, se usa para quitar el dolor de cintura en Nayarit. Se recomienda masticarla para curar el dolor de muelas y la tos en Michoacán. También se refiere útil para bajar la fiebre y contra la lepra. Se le atribuyen propiedades afrodisíacas y astringentes.
Historia.
En el siglo XVI, Francisco Hernández relata: "el fruto es muy astringente y destila una baba sumamente glutinosa; ésta, untada, cura las fiebres, se administra contra las disenterías y las diarreas. Para el siglo XX, Maximino Martínez la menciona como eficaz contra la lepra.
Literatura.
Botánica. García I. 1984; Gispert M. y cols. 1991; Gispert M. y Gómez
A. 1992; Soto J. 1987.
Ecología. Gispert M. y cols. 1991; Gómez A. y Gispert M. 1992, Index Kewensis; Soto J. 1987.
Etnobotánica García 1. 1984; Gispert M. y cols. 1991; Gispert M. y Gómez A. 1992; Soto J. 1987.
Historia. Hernández F. 1959 (1571-1576); Martínez M. 1969 (1934).