
Cacalia decomposita A. Gray. Compositae.
Matarique
Cacalia decomposita A. Gray. Compositae.
Sinonimia popular.
Mataricue, matariqui. Sonora: maturi pitawi (tarahumara)
Botánica y ecología.
Hierba de 1m de altura, los tallos son casi leñosos y con pelillos. Las hojas están divididas y miden hasta 40cm de largo. Sus flores son blancas y están agrupadas en cabezuelas. Originaria de México, habita en clima semiseco entre los 1950 y los 205msnm. Planta silvestre, asociada a matorral xerófilo y a bosque de pino.
Etnobotánica y antropología.
Se emplea en padecimientos reumáticos y diabetes, para esto se bebe en ayunas el cocimiento del rizoma,
Morelos, en donde también se prescribe para el dolor hepático. Las raíces son también consideradas por los tarahumaras muy efectivas para curar el reumatismo, con este propósito se hierven por varias horas, y el líquido resultante ya colado se toma a razón de un guajito todas las mañanas, durante 3 o 4 días. Asimismo, se sugiere ingerir un té cuando hay cólicos o dolor de riñón, aunque en tal caso también se puede preparar el té junto con cola de caballo y palo guaco, para tomarlo como agua de uso. Los tarahumaras la utilizan machacada y hervida durante 15 minutos, como remedio interno contra los resfríos. Mientras que como purgativo, la muelen en el metate y la beben con abundante agua caliente. Afirman que es un purgante muy drástico y que su acción debe ser interrumpida comiendo atole frío.
Otros padecimientos en los que se aplican sus usos medicinales son para las anginas, en neuralgias y úlceras.
Historia.
En el siglo XX, el Instituto Médico Nacional la señala como antineurálgica y antirreumática. Alfonso Herrera menciona que esta planta es utilizada para aliviar
los
dolores reumáticos de las articulaciones, especialmente los gotosos, los neurálgicos a "frigone", calman por la aplicación "loco dolenti" de la tintura.
Finalmente, la Sociedad Farmacéutica de México la describe como: antineurálgico, antiséptico y astringente.
Literatura.
Etnobotánica. Estrada J. 1984; López E. 1988; López R. e Hinojosa A. 1988;
Martínez I. 1980; Ruíz T. y cols. 1984.